Se nos ha ido, pero bien. De largo, de dar vergüenza ajena todo lo que pudimos ver por la televisión.

Ciencia ficción en un mundo que consideramos moderno. Se nos ha ido la mano queriendo atender a la razón, y la razón en este caso no la tiene ni puede tener ninguno de los lados. Imagen lamentable de un país que ha perdido el norte y donde ya priman los extremos.

Jugamos por bandas a ver quien acaba cayendo en fuera de juego mientras no existe arbitraje que sea capaz de poner un poco de cordura a tanta locura…

Golpeamos la libertad a golpe de tolete y dividimos el país a golpe de mentira.

País que presume de respeto pero que no se ve por ningún lado. Cada gobierno juega a ver quien la tiene más grande sin importar cuanta gente hay que poner en Palestra. Ellos, hace tiempo que tienen pase VIP para ver los toros desde la barrera, para disfrutar del gran espectáculo dantesco que están montando sin tener que bajar al ruedo.

Políticas de sofá de gente que no tiene que lidiar con ninguno de los resultados, sea el que sea ellos serán los últimos en morirse de hambre. El problema es y siempre será el mismo. Ellos, no nosotros…

Esto no habla de partidos, ni de colores, ni de ideas. Es un grito desesperado a la humanidad, a recuperar valores humanos, a sentir empatía, a evitar caer en un egoísmo en el que ya vivimos obligados al nacer.

Qué no hay que tener siempre la razón, que diferir no es tener que liarse a tiros ni pegarse por las calles, que se puede vivir pensando diferente.

Qué necesitamos hablar más, sentir más y disfrutar menos jodiéndonos unos a los otros. Qué hay que ver lo poco los queremos, joder…

Qué seguimos igual por mucho que pasen las horas, los días y los años. Qué en este camino de querer dormir siempre con la verdad estamos acabando con todo lo que se puede llegar a soñar…

Menos caso a las palabras de necios con dinero y más caso a la razón.

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