Fue verla llegar y ponerme a escribir un guión en el que siempre compartimos la misma cama cada mañana. Fue verle los ojos, y encontrar la escena perfecta para cada fotograma de una película que ya estaba en mi cabeza…
Ella, protagonista de mi idiotez.
De quedarme embobado con cada gesto. Me enseñó, solo con una sola sonrisa, un lenguaje nuevo de signos para saber que no hace falta hablar para entender cuando alguien se te clava en el alma…
Ella, que hace de la sencillez el mejor argumento para seguir la historia y no querer perderse ningún detalle. Que no lo hacen falta luces para brillar y mucho dejar a nadie en la sombra para crecer.
Ella, que es más de hacer brillar más fuerte a quien va a su lado.
Que su estilo es sonreír y su papel en esta vida es hacernos disfrutar de su locura. No quiere ser protagonista pero acaba siendo el centro de mis ojos en cada momento…
Convierte lugares mediocres en paisajes de ensueño, incluso cuando las noches estas jodidas es capaz de mirar al frente y hacerme seguir de su mano al fin del mundo.
La misma que me abraza sin pensar. Me besa sin preguntar y me hace soñar sin dormir…
Ella, que sentada en cualquier lugar es la cima de mundo…
Al menos, de mi mundo.